La electrificación del transporte de mercancías por carretera promete una significativa reducción de emisiones, pero plantea serios desafíos a las redes eléctricas europeas.
Un nuevo informe publicado por IRU Intelligence Monitoring pone sobre la mesa una cuestión crucial para el futuro del transporte por carretera: ¿pueden las actuales redes eléctricas nacionales asumir la creciente demanda de energía de una flota de camiones totalmente eléctricos?
Según las estimaciones de Transport&Environment, para cumplir con el -45 % en 2030, al menos el 30–50 % de los camiones nuevos vendidos en 2030 deben ser de cero emisiones. Eso significa que en 2030, deberían venderse entre 100,000 y 175,000 camiones ZEV en la UE
Un cuarto del consumo nacional solo para camiones
Yendo un poco más allá, según el estudio, desarrollado mediante herramientas exclusivas de modelización interna de la IRU —respaldadas por un equipo universitario en Austria—, una flota completamente eléctrica en países como Alemania o Polonia llegaría a consumir una cuarta parte del suministro eléctrico actual nacional. En España concretamente, asumir esta flota consumiría en torno a un 19% de la producción eléctrica total, mientras que en el resto de las regiones europeas, esta cifra varía entre el 5 % y el 20 %, en función de la estructura del parque móvil y la capacidad de generación eléctrica.
Proyección del porcentaje de energía necesario para un flota totalmente eléctrica de camiones en diferentes países.
Aunque la electrificación es una de las principales soluciones de descarbonización del sector, el informe advierte que su implementación masiva sin una planificación adecuada podría generar presión crítica sobre las infraestructuras eléctricas. A día de hoy, muchas redes no están preparadas para gestionar la demanda que supondría una electrificación total o mayoritaria del transporte pesado.
Impacto ambiental: ahorro potencial de hasta el 90 % de CO₂
Uno de los puntos clave del estudio es el cálculo del ahorro potencial en emisiones de carbono. Sustituir los camiones diésel por modelos eléctricos puede suponer una reducción de emisiones que oscila entre el 0 % y más del 90 %, dependiendo de la fuente de generación eléctrica nacional (fósil vs renovable), la eficiencia del sistema y el mix energético.
Ventas de camiones eléctricos en España y Europa
El mercado de camiones eléctricos está en plena expansión. Según datos de ACEA (Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles):
En 2024, se estima que se han matriculado más de 5.200 camiones eléctricos en toda Europa, lo que representa un crecimiento de más del 200 % respecto a 2023. Aún así, apenas representa el 1,5 % del volumen total de ventas del mercado.
En España, las cifras siguen una tendencia ascendente, con unas 430 unidades matriculadas hasta junio de 2025, lo que representa un crecimiento del 180 % respecto al mismo periodo del año anterior.
Para 2025, las previsiones apuntan a superar los 10.000 camiones eléctricos vendidos en Europa, impulsados por regulaciones más estrictas, incentivos fiscales y avances tecnológicos en baterías.
Red de puntos de recarga de alta potencia: ¿estamos preparados?
Uno de los cuellos de botella más urgentes es la infraestructura de recarga. A fecha de julio de 2025:
España cuenta con aproximadamente 130 puntos de recarga de alta potencia (>350 kW) específicos o adaptados para vehículos pesados, concentrados principalmente en corredores logísticos como el Eje Mediterráneo y el centro peninsular.
En Europa, el número se eleva a más de 1.800 estaciones de recarga de alta potencia para camiones, pero sigue siendo insuficiente para el volumen proyectado de vehículos eléctricos industriales.
Además, muchas de estas estaciones no están integradas en redes interoperables o carecen de la capacidad eléctrica necesaria para permitir recargas simultáneas de varios camiones, lo que limita su utilidad práctica.
Expansión coordinada de las redes eléctricas
El informe de la IRU subraya que la electrificación total solo será viable si va acompañada de una expansión coordinada de las redes eléctricas, el refuerzo de la capacidad de generación (preferentemente renovable) y la implantación acelerada de estaciones de carga de alta potencia.
En este contexto, los responsables políticos, las operadoras logísticas y los gestores de infraestructuras deberán colaborar para evitar un cuello de botella energético que podría comprometer la transición ecológica del transporte por carretera

